CON MANO SINCERA Y OJO FIEL. Tributum ad Patrem Tosca

Este es el título del tercer capítulo del maravilloso libro de Svetlana Alpers en el que la autora como objetivo se traza  nada menos que refutar la aplicación del método iconográfico, popularizado en su aplicación al Renacimiento italiano para el análisis de las pinturas holandesas. Alpers sugiere la necesidad de un método alternativo consecuente con el cambio en el significado de la visión que se había dado en Holanda. En síntesis, Alpers distinguía entre el entendimiento alegórico prevaleciente en Italia -en otras palabras, el mundo visual era significativo simbólicamente- y el entendimiento empírico emergente en los Países Bajos. El arte de describir, que da título al libro, se oponía implícitamente al arte de interpretar que dominaba en Italia.

Un mirar atento, transcrito por la mano -lo que podríamos denominar la técnica de la observación-, permitía documentar la multitud de cosas que componen el mundo visible. Y es que durante el siglo XVII en Holanda pintura y cartografía quedan unidas como herramientas para el conocimiento y aprehensión del territorio. Mapas cartográficos como obras de arte enmarcan las escenas costumbristas de Vermeer y manifiestan el límite sutil entre arte y ciencia en la obra de este artista, representativo del momento.

Esta tradición de describir a través del análisis fue inspiradora para otros trabajos contemporáneos como  el “Atlas de las Comarcas Catalanas” que el Laboratorio de Urbanismo (LUB) entre 1976-77. Como describe Sabaté (2010), durante todo un año se analizaron las transformaciones del territorio y las ciudades catalanas, las huellas de su construcción histórica, sus dinámicas o la lógica soporte de las carreteras y trenes. En unas láminas de 250 por 100 centímetros y a escala 1:10.000, se propusieron coordinadamente quince visiones arquitectónicas del territorio, donde las oscilaciones topográficas, el parcelario, las obras de comunicación y los canales, la fábrica urbana, las terrazas y campos de cultivo… ofrecieron una visión del territorio más intencionada y catastral, que enciclopédica, confiando firmemente en la componente creativa de la descripción: Mejorar la descripción es proponer, ésa fue la convicción que alimentó aquel esfuerzo colectivo.

Como apunta Vicenc Rosselló en su estupendo artículo El realismo urbano de un ilustrado, “… gracias al renovador clérigo oratoriano, la ciudad de Valencia puede vanagloriarse de poseer uno de los primeros documentos cartográficos modernos y precisos de nuestra área cultural”. Tener que elegir entre un par mapas representativos de la ciudad se hace muy complicado, si bien yo me decantaría por e El plano de Valencia de Tomás Vicente Tosca (1704) y por la representación de Anton van den Wyngaerde de 1563. En ambos casos cartografía y pintura se mezclan – descripción y representación- , pero además se añade la arquitectura. No se trata de una simple visión cenital: el esfuerzo se pone en el punto de vista y la posibilidad de entender la ciudad a través de su paisaje.

Las vistas de ciudades españolas realizadas en el siglo XVI como la de Wyngaerde hay que enmarcarlas en el esplendor que adquiere el género corográfico en el Siglo de Oro. Es un género casi inseparable de las historias de las ciudades y así las vistas que acompañaban a estas descripciones eran un complemento fundamental de la obra. El origen del término se encuentra en la Geografía de Ptolomeo, quien distingue entre ésta, quese ocupa de las regiones y sus rasgos generales, y la corografía, cuyo objeto era únicamente las particularidades, hasta las localidades más pequeñas concebibles.

 

En el caso del trabajo del Padre Tosca, como apunta Rosselló, su representación tiene precedentes impresos muy anteriores como el «mapa de la cadena» de Florencia (Rosselli, 1482) y el de Venecia de Barbari (1500), ambos xilográficos. Se populariza en la gran serie calcográfica de Braun y Hogenberg, Ciuitates Orbis Terrarum (1572-1617) y, en el caso valenciano, tiene el antecedente de A. Manceli (1608). Tosca pudo haber dispuesto todavía de más material asimilable, como los planos de Ciudad de Mallorca de Guerau (1644) y el de Madrid de Teixeira (1656).

Jacopo_de'_Barbari_-_Venetie_MD_-_retouched

Descripcion Ignográfica se llama la que expresa la planta de una Ciudad, Fortaleza ó Edificio, como si una Ciudad se considerase cortada horizontalmente cerca de la superficie de la tierra, apareceria en aquella sección los vestigios de todos sus Edificios, Calles, Plazas, etc. Y la expresión de este vestigio se llama Planta o Ignogra­phia de la Ciudad [Compendio, I, p. 395]

Mapa de la cadena_florencia

Estos antecedentes han sido claves para el inicio de este proyecto. Con el nombre Tributum ad Patrem Tosca (1704-2016) nos planteamos recuperar en un mapa algunas de las técnicas de representación del XVIII pero describiendo el centro urbano del siglo XXI. La Ciutat Vella dividida en 6 barrios: La Seu, la Xerea, El Carmen, el Pilar, el Mercat y Sant Francesc van a ser representados con técnicas y estilos personales, pero todos manteniendo la perspectiva militar, la orientación con el SSW (sur – sudoeste) arriba, lo que da preferencia a la fachada fluvial/vegetal de la ciudad y la posibilidad de quedar ensambladas en un único mapa finalmente. En el anverso la ilustrada representación de Tosca y en el reverso la actual representación de la ciudad. Una manera diferente y personal de conocer y adentrarse en el centro histórico de la ciudad

Esta idea no es nueva para nosotros. A principios del 2000 y para el Ayuntamiento de Castelló de Rugat, bajo la dirección del prf. Giménez hicimos seguramente uno de los últimos mapas de cartografía clásica del siglo XX. Cargado de romanticismo pictórico levantamos montañas y caminos, discutimos escalas y orientaciones y recuperamos toponimia de parte de la Vall de Albaida.

Rugat_Deta3

Ahora nos planteamos como reto, en una Valencia con un turismo urbano emergente, por qué no ofrecer un objeto cartográfico funcional pero también bello. La representación científica de las formas geográficas ha visto acrecentado su calidad y precisión de manera espectacular en las últimas décadas. Hoy la paradoja bogiana de una representación territorial a escala 1:1 es posible. Pero también la cartografía ha de mantener ese compromiso con la belleza. El proyecto Tributum ad Patrem Tosca (1704-2016) ofrece un mapa de Valencia, con dos escalas (ciudad intramuros y visión de conjunto) en el que, utilizando la representación en perspectiva militar se destacan algunos de los edificios más emblemáticos y significativos de la ciudad, usando para el conjunto del mapa una técnica de representación inspirada en la cartografía ilustrada.

Tosca

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