App Flip Back Valencia. Parcelario de Valencia 1929-44

Hay ocasiones en las que la historia de una cartografía se llega a confundir con la propia historia de la ciudad a la que representa. Esto ocurre cuando la empresa de levantar un mapa supone una labor titánica y resulta en una colección cartográfica que a partir de entonces estará llamada a sustituir a la realidad de la propia ciudad. En Valencia tenemos varios capítulos de esta historia magistralmente trazados en los dibujos de Wyngaerde, el magnífico plano del Padre Tosca de principios del XVIII o la extraordinaria colección del levantamiento topográfico parcelario de la ciudad de Valencia (1929-44). Esta última colección, es probablemente la menos documentada a pasar de ser la más próxima en el tiempo. Conocida tradicionalmente como el “Parcelario del 29-44” comparte origen con otros ilustres productores cartográficos levantados en Madrid y Barcelona en la misma época. Nos referimos, para el caso de Madrid a la colección conocida como “Plano topográfico parcelario del Ayuntamiento de Madrid, 1929” y en Barcelona como el “Plano Topográfico del Ayuntamiento” también conocido como “Plano Martorell”, desarrollados entre 1933 y 1936. En los 3 casos nos referimos a los mejores documentos en cuanto a escala y precisión que en el primer tercio del siglo XX se levantan para dichas ciudades españolas y que durante muchas décadas posteriormente servirán como base en los ayuntamientos para “conocer y constatar” como se iba transformando la ciudad. Se trataba por tanto de “mapas vivos” que fueron evolucionado al ritmo de los cambios urbanos que se desarrollaban en dichas ciudades.

La magnitud de dicho trabajos y las vicisitudes ocasionadas en medio de su desarrollo, obligó a que dichas cartografías se confeccionasen durante un intervalo que en ocasiones, como el caso de Valencia marcó una diferencia de 15 años. Pero, ¿por qué fue necesario formar esta extraordinaria cartografía? ¿Quién la realizó?

El Estatuto Municipal de José Calvo Sotelo aprobado en 1924 supondrá un cambio radical en la administración y financiación local de los ayuntamientos respecto a la situación anterior. Entre los cambios que ofrecía el nuevo Estatuto figuraba la plena autonomía para desarrollar la política urbanística, de infraestructuras y de servicios, y en materia de financiación, la cesión por parte del Estado, de determinados tributos y arbitrios. Para ello el Estatuto en su art. 217 establecía que:

“Los Municipios mayores de 10.000 almas que en el período de 1910 a 1920 hayan experimentado un aumento de población superior al 20%, y que al promulgarse la presente ley no tengan aprobado un plan de ensanche o extensión procederán en el plazo máximo de 4 años, a redactar los proyectos de dichos planes en ensanche o extensión.

Así mismo, los municipios de más de 200.000 habitantes procederán en igual plazo a redactar los anteproyectos de urbanización de las zonas de terrenos comprendidas entre los límites de sus ensanches y los respectivos términos municipales, cuando, por la edificación ya existente en ellas o que quepa presumir para el futuro, haya probabilidad de que se formen nuevos núcleos urbanos.”

A tenor de lo dicho, Valencia se encontraba en el segundo grupo, es decir, municipio de más de 200.000 habitantes, que disponía de proyecto de ensanche aprobado en 1907 y modificado en 1924 (conocido como “Ensanche de Mora y Picó”), por lo que le era de exigencia el levantamiento de a una cartografía comprendida más allá de los ensanches para poder guiar los futuros proyectos de urbanización. Según figura en el texto de Llopis y Perdigón (2010),“… en 1927, la Comisión Municipal de Fomento buscaba la manera de llegar a un concurso de Planos de Urbanización con el que cumplir el artículo 217 del citado Estatuto […]. Diversos acuerdos municipales fueron aprobando desde 1929 encargos a la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral para conseguir el levantamiento de un Plano Parcelario del término municipal a escala 1:500”.

para el levantamiento de dicha cartografía, dado que no existía mayor instrucción que la ya citada del art- 217 del estatuto, el equipo de la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral (director: Alfredo Ca bañes Marzal. Jefe de Artillería, Ingeniero Geógrafo e Inspector de la Zona de Levante; Técnicos: F. Feliu. F. Lloret. A. Rioja, M. Yvorra. R. Archer, L. Serrano. R. Semper. E. Collell y J. M Gimeno), procederán utilizar el recién aprobado Reglamento de Catastro de 30 de mayo de 1928. A pesar de que en el art. 72 se indicaba que la escala del parcelario debería estar comprendida entre 1:2.000 y 1:10.000 en Valencia se decide usar 1:500. el trabajo se desarrolló en 3 fases. En un principio se realizó desde la zona del Ensanche hacia el exterior, hasta los límites del término municipal. Esta primera fase correspondía a la petición expresa manifestada desde el Estatuto Municipal. En 1939 se amplió el documento y se plasmó la parte de la ciudad ubicada entre la ronda exterior y la muralla del casco urbano, y finalmente, en 1944, se cartografió la Ciutat Vella. La colección completa consta de 421 hojas o mantas (como también se denominan) de 110×150 cm dibujado sobre papel entelado y parafinado que facilitaba el dibujo con tinta china.

Las hojas o mantas que forman este Plano constituyen un documento urbanístico y patrimonial excepcional y de gran exactitud. En ellas se encuentra definido pormenorizadamente la mayor parte de los elementos que así señalaba el reglamento de Catastro de 1928:  “… calles, plazas, paseos, jardines, muros, verjas, vallas y otros límites materiales cualquiera que cierre solares, vías de tranvía y de ferrocarril y, en general, cuantos detalles tenga representación la escala. en las masa de edificación se figurarán las superficies cubiertas y descubiertas, y sobre sus fachadas, las medianerías o separación de fincas urbanas. El trazado de curvas de nivel se hará con equidistancia de un metro”. Finalmente las curva de nivel se dibujaron cada 50 cm y a todo al documentación anterior se le añadirá un riquísima toponimia que permite entender mejor cómo era la ciudad en e primer tercio del siglo XX.

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Esta cartografía fue base del primer Plan General de Valencia (1947), también se usó como base  de la hoja 1:50.000 del Mapa Topográfico Nacional correspondiente al Término municipal del Valencia, y en la Ofician Cartográfica Municipal de Ayuntamiento, fue un plano de referencia “vivo” hasta la década de los 70.

Recuperar la visión de la Valencia de hace 80 años, permitiendo contrastar su paisaje urbano con el actual es el propósito que nos hemos marcado con este proyecto.  Para ello estamos desarrollando una aplicación móvil que permita al usuario no solo la visualización la situación en el primer tercio del siglo XX y contrastara con el actual, sino que además nos permita georeferenciar nuestra posición para así usar la ciudad como verdadero “museo vivo” de la historia urbana de nuestra ciudad

A partir de aquí, ¿que pretendemos hacer con el Proyecto “Flip Back Valencia”? El objetivo es volver a dar “vida” a esta magnífica cartografía. Recuperar la visión de la Valencia de hace 80 años, permitiendo contrastar su paisaje urbano con el actual es el propósito que nos hemos marcado con este proyecto. El altísimo contraste en numerosas partes de la ciudad nos permiten conocer escenarios difícilmente entendibles a no ser que podamos contrastarlo con una cartografía de la época. Para ello estamos desarrollando una aplicación móvil que permita al usuario no solo la visualización la situación en el primer tercio del siglo XX y contrastara con el actual, sino que además nos permita georeferenciar nuestra posición para así usar la ciudad como verdadero “museo vivo” de la historia urbana de nuestra ciudad.